Muchas de las personas que acuden a un estudio o a una clase de Pilates lo hacen para readaptarse o recuperarse de antiguas lesiones de espalda o también para prevenir la aparición de dichas lesiones. Quizás una de las más habituales sea la protusión y posterior hernia discal. ¿Podemos practicar Pilates con este tipo de patologías?
Lamentablemente, las lesiones de los discos intervertebrales son bastante comunes: estos discos, cuya función es mejorar la movilidad y estabilización intervertebral, están formados por un núcleo pulposo y un anillo fibroso alrededor. Cuando este anillo se degenera y se desgarra se produce la protusión discal: el disco pierde su forma y se abomba (también se le llama “hernia contenida”). La protusión es el paso previo a la hernia discal, que se produce cuando el disco se rompe y su núcleo (todo o en parte) sale al exterior.
